IV
El brayan está sentado al medio de la sala mientras arriba van a amarrar a alguien. Le pondran soporte en las patas para que no sea tan angustioso como fue realmente para los torturados. ¿Y no será mas ofensa que homenaje esto?, pregunto sin que nadie me conteste. Tomarse la universidad para reírse de los torturados, eso hacen, le digo a mi silencio. Prefiero gastar mis chauchas en yerba. Me acerco al Marcelo que revolotea bailando sin pescar a nadie, encerrado en sus audífonos: -¡Marcelo!, ¿quién los? -¡Weeeeena!, ese de ahí- me dice con los audífonos en las manos, y agrega -Están puro weando estos hippies culiaos: yo pienso lo mismo y él les grita “me la pela” o algo así, y desde afuera se escucha un abucheo lacónico, ruido como si estuviéramos en un estadio. Marcelo vuelve a encerrarse y yo me acerco al Brayan, que no veo desde hará unos mil años. -¡¡Weeeeenaaa!!, ¿quién los? -Yo lossss -Dame un cero cinco po hermano -Ya calmao si estoy ocupao viendo el homenaje ...